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Archive for April, 2009

EL INCREMENTO DE LA SUPERFICIE TRIGUERA 2001/02 SE ACERCARIA AL 10 %, DE REGISTRARSE BUENAS CONDICIONES CLIMATICAS

ESTIMACION AL 15/06/01

CAMPAÑA AGRICOLA 2001/02

La cobertura que los productores están realizando en la campaña 2001/02 del trigo, permite pronosticar que la superficie que se implantaría en todo el país, se incrementaría alrededor del 10 % con respecto al año agrícola anterior, siempre dependiendo que las condiciones climáticas sean las adecuadas. De este modo, el área a implantar alcanzaría a unas 7,1 millones de hectáreas.

El contexto internacional con respecto al cultivo y su precio a futuro, contribuye para que la decisión de producir el cereal se potencie en el presente año agrícola. Asimismo, se espera algún resultado positivo en la cotización del cereal en base a las últimas medidas económicas.

También un perfil interesante a tener en cuenta, lo constituye el hecho de las nuevas variedades con genética francesa, que en ensayos preliminares demuestran un alto potencial de rendimiento y que en la presente campaña se liberarán a una siembra de mayores proporciones.

A la fecha se ha implantado en todo el país casi un 30 % de la superficie que se estima se logrará al final de la campaña.

CAMPAÑA AGRICOLA 2000/01

COSECHA GRUESA

La superficie implantada con soja en la campaña 2000/01, superior a las 10.400.000 hectáreas, permite confirmar a dicha área sembrada como la mayor en la historia agrícola argentina para esta oleaginosa. La cobertura supera en 18,4 puntos porcentuales a lo verificado el año pasado, que fueron 8.790.000 hectáreas.

Las razones principales para la concreción del área mencionada, deben buscarse en el buen precio de la misma en el mercado de granos ? al inicio de la campaña -, y en las buenas condiciones climáticas verificadas en el proceso productivo.

Esta importante superficie dedicada al cultivo permitirá ubicar el volumen a cosechar superior a las 25,76 millones de toneladas, lo que sigue constituyendo el récord nacional en la producción de la oleaginosa con un incremento productivo de 27,5 % sobre la campaña anterior.

La evolución climática que soportó el cultivo en el último mes a la fecha se recolectó el 94 % del área, ha traído aparejado la existencia de plagas y enfermedades que ocasionan el deterioro de algunos sembrados con la consiguiente pérdida de productividad unitaria y por ende una menor producción final, lo que aún podrá modificarse según el comportamiento ambiental.

El girasol es el cultivo de cosecha gruesa que redujo en mayor proporción el área sembrada, producto de la ecuación económica desfavorable que mostraba en la época de implantación. Las estimaciones de cobertura indican un área inferior cercana al 44 % 2.000.000 ha vs. 3.587.000 ha en relación a la anterior campaña.
La producción se ubicaría cercana a las 3,18 millones de toneladas, cifras que deberán confirmarse de acuerdo al ingreso del producto en el circuito comercial..

Para el maíz, la baja del área sembrada se estima en 9,2 puntos porcentuales 3340 millones vs. 3680 millones de ha respecto al área anterior. Esta disminución de cobertura tendrá especial incidencia en una menor producción, ubicándose la misma alrededor de las 15,4 millones de toneladas. Dicha producción final se verá muy influenciada por la heterogeneidad derivada del factor climático aún resta cosechar casi el 25 % del área.

De mejorarse la perspectiva climática, los suelos que en la actualidad presentan excesiva humedad y encharcamientos, permitirán concretar la cosecha del grano en detrimento de la posible utilización forrajera que se prevé en la actualidad para cerca de 350.000 hectáreas afectadas.

Las últimas estimaciones de producción de sorgo granífero, presentan una tendencia de producción inferior al año anterior en 10,4 % 3,0 vs. 3,35 millones de toneladas Esto se deriva de un área cubierta que resulta inferior a la campaña pasada – 13,9 % la cual es compensada por el buen comportamiento climático registrado en las zonas productivas.

El algodón muestra un incremento de área sembrada del 18,3 % en relación al último año, lo que permite pronosticar un importante aumento productivo. Para este año se estima un área cubierta de 408.000 ha. contra las 345 mil sembradas en 1999/00. Como primera proyección de producción resta cosechar 20 % de la superficie, se estima un crecimiento del 15,1 %, totalizando alrededor de 480 mil toneladas.

El maní registra una suba en el área sembrada del 14,2 %. Si bien las condiciones climáticas registradas durante la cosecha no han sido favorables, la producción final se prevé alrededor de 494.000 toneladas, lo que representa un incremento productivo del 17,6 %.

En el caso del poroto, se produjo una disminución en la cobertura de área de alrededor del 6 %. No obstante , el buen comportamiento climático registrado en la zona productiva permite aseverar un incremento en la producción superior al 10 %, lo que permite estimar una producción cercana a las 328.000 toneladas.

COSECHA FINA

En trigo, los rendimientos obtenidos, si bien menores a los esperados inicialmente, permiten ubicar a la producción del cereal cercana a las 16 millones de toneladas.
Estas cifras se apoyan en las producciones obtenidas en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires.

Esta producción se obtiene a través de un área cubierta de 6,48 millones de hectáreas, superficie que se basa en el incremento registrado en Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa, que compensa la reducción del área verificada en Buenos Aires que aporta más del 50 % de la cobertura total.

En relación a los cultivos de cosecha fina, tanto cereales, forrajes como oleaginosos, el área sembrada para esta campaña se estima que superará a la pasada en 2,1 % 8.894.000 ha vs. 8.713.000 ha. Dicho incremento se basa, fundamentalmente, en la mayor superficie que se sembró con trigo 2,9 % superior: 6.480.000 ha vs. 6.300.000 ha, con centeno 2,2 % : 373.000 ha vs. 365.000 ha y con cebada cervecera 34,6 %: 245.000 ha vs. 182.000 ha, lo que compensa la disminución verificada en los demás cultivos menores.
SAGPyA – Argentina

Las cifras de comercio exterior argentino parecen confirmar una tendencia a la baja de las exportaciones de origen agropecuario, toda vez que en el período enero abril de 2001 fueron 5% menores que en el primer cuatrimestre del año anterior, mientras que en el primer trimestre la caída era de sólo 3%.

Si bien los precios sufrieron, en promedio, un descenso del 1% tanto en commodities como MOA, en el caso de los productos primarios se registró un incremento en los volúmenes exportados 7% mientras que las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario disminuyeron en un 14%. Ello redundó en una retracción de las exportaciones de MOAs del orden del 15% en valor, mientras que los productos primarios registraron un incremento de 6% en el valor exportado.

Todo ello provocó un descenso del 54% al 49% en la participación de las exportaciones de origen agropecuario en el total de las exportaciones comparando el cuatrimestre enero-abril del 2000 y del 2001.

Desglosando por producto, trigo, maíz y soja incrementaron el valor total de exportaciones. En el caso de trigo, el aumento se debió a un incremento de precios del 19%, pero caída 1% en las cantidades. En el caso del Maíz se incrementaron las cantidades vendidas en un 29% y caída de precios del 6%; mientras que la semilla de soja también aumentaron las cantidades exportadas 29% pero se experimentó una fuerte caída de precios 16%.

Las caídas de valor de exportaciones se debieron fundamentalmente a las MOA, sobresa-liendo el Aceite de Soja con baja en precios y volumen 20% y 19% respectivamente, Aceite de Girasol 4% en precios y 42% en cantidad y Carne Bovina 40% en cantidades y 7% en precios.

El desempeño exportador del complejo aceitero continúa siendo afectado por los mismos factores de los últimos meses: gran oferta mundial de aceites de palma y soja, por un lado, y políti-cas de protección a la industria oleaginosa, fundamentalmente en China e India por otro. Sin embargo, para el complejo aceitero la situación podría compensarse por el lado de las harinas y del grano. En efecto, las perspectivas para las exportaciones de grano de soja y de harina de soja son relativamente auspiciosas, debido a la recuperación de la demanda de harinas en Europa como alimento para el ganado por el tema de la BSE así como en varios países del Asia China, Tailan-dia, Filipinas. Vale la pena anotar que, a pesar de las políticas de subsidios en el norte, los precios argentinos están más bajos que los de los EEUU, demostrando la competitividad del complejo olea-ginoso argentino. Por otra parte, la crisis energética en Brasil, que crea dificultades para el funcio-namiento de sus industrias, podría estimular la demanda brasileña de soja procesada en la Argenti-na, así como de clientes del Brasil.

Con respecto a la carne vacuna, las exportaciones enero-abril de 2001 fueron inferiores en 42% en volumen y 46% en valor al mismo período de 2000, por efecto del cierre de, prácticamente, todos los mercados por la crisis de la aftosa. Particularmente abril mostró cifras muy deprimidas. La situación es diferente en carnes frescas y procesadas. En estas últimas, la caída no se debe a la afto-sa ?que no las afecta- sino al aumento de la participación de Brasil en el mercado de los EEUU. Las carnes frescas, hasta la crisis de la aftosa, mostraban una tendencia incremental del volumen expor-tado. Es dable pensar que en el corto plazo no va a ser fácil recobrar dicha tendencia.

Destinos de las exportaciones agroalimentarias

En el cuatrimestre analizado el destino de las exportaciones agroalimentarias se mantuvo con muy pocos cambios. Comparando con el primer cuatrimestre de 2000, los compradores más tradicionales, la Unión Europea y el MERCOSUR, si bien bajaron algo su participación siguen siendo, de lejos, los principales destinos. El sudeste del Asia agrupando China, Corea, Japón y bloque ASEAN incrementó su participación del 10% al 13%, al igual que los países del Medio Oriente del 6% al 9%. El NAFTA, por su parte, retrocedió en su participación como mercado, del 11% al 9% del total agroalimentario exportado.

Las exportaciones de origen agropecuario a Brasil descendieron un 9% en el primer trimes-tre de 2001, comparado con el primer trimestre de 2000. Las caídas principales se produjeron en lácteos, harina de trigo y carnes. El total exportado fue de US$ 521 millones.
IICA – Argentina

Según el informe oficial la producción final de la zafra 2000/01 sería de 67 millones de toneladas, apenas inferior al récord de 1997/98. La producción de carnes habría alcanzado en el 2000 a 2800 millones de toneladas, también, entre los valores más altos históricos. La producción láctea, finalmente declinó en el 2000, pero apenas, levemente por debajo de los 10.000 millones de litros anuales que había alcanzado como un extraordinario récord.

Analizando estos datos se puede hacer una lectura exitosa de las políticas agrícolas que fueron utilizadas, destacando que, casi se duplicó las cosechas y las exportaciones de granos con inversión y utilización creciente de tecnología. Lo que precisaba el campo era libertad comercial, remover los impuestos a la exportación tan secularmente denunciados. La tecnología estaba disponible o fue comprada del exterior o de las grandes compañías, el papel de la ciencia agraria del estado era prescindible. Si realizamos esta lectura, el futuro sería profundizar estas acciones.

Sin embargo, si hacemos la lectura de lo que pasó con el sector agro empresario y con el trabajo rural, esta política agrícola resulta claramente poco exitosa. Lo que encontramos es un sector rural que se empobreció y más de un 30% de los productores unos 100.000 desaparecieron con la quiebra, como tantos otros hombres del campo, cooperativas, comercios e industrias vinculadas al sector. Esto es la opinión recogida de un trabajo conjunto de CRA, Coninagro y FAA. La situación es muy grave, peligran 1.600.000 puestos de trabajos y el endeudamiento alcanzó a más de 8000 millones de dólares con los Bancos oficiales y privados. En síntesis, el sector esta sumido en una profunda crisis económica, financiera y de recursos con perdida de rentabilidad y elevado endeudamiento. Este diagnóstico con algunos matices específicos por productos resulta común para todo el sector.

La lectura que podemos hacer de la situación del sector agropecuario es totalmente opuesta a la productivista. No hay rentabilidad y por definición un negocio que no es rentable tampoco es sustentable en el tiempo. La destrucción del mismo es un proceso inevitable y comienza a resquebrajarse por la trama social más comprometida. En este caso, descubrimos que la política economía y comercial fue nefasta para la empresa rural y que la tecnología no fue suficiente para resguardar a la propia empresa.

Nuevamente, debemos reflexionar sobre tecnologías de organización y de procesos, donde los productores encuentran un marco de protección para el desarrollo de sus actividades. Otra vez las posibilidades de cambios están focalizadas en el estado, en el refinanciamiento, en la protección de las empresas y del trabajo y en la generación de tecnología local para sus necesidades productivas, organizativas y ambientales.

La crisis del sector agropecuario argentino es muy seria y tiende a agravarse. En caso de persistir una coyuntura internacional desfavorable y la política doméstica actual se continuará deteriorando la malla social de la producción. Con ella, disminuirán los proveedores de insumos, de agroquímicos, de semillas, de equipos y de maquinarias. La Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria CAPTA indicó que la demanda de insumo para la próxima campaña esta retrasada por esta causa. Las ventas del primer cuatrimestre de tractores, cosechadoras e implementos agrícolas están un 20% por debajo de las de 2000 que a su vez fue el peor de los diez últimos años.

Generalizando la crisis, el uso de insumos se resentirá y con ello, quizás se podrían comenzar a producir los efectos de la crisis sobre la producción, la que finalmente se terminará debilitando.
INTA – Area Est. Económicos y Sociales – Pergamino

China se dirige irreversiblemente hacia un mercado de libre comercio en productos agrícolas, para la cual debe promover la adaptación de sus políticas agrícolas luego de su ingreso a la Organización Mundial del Comercio OMC, según lo afirmado ayer por un alto funcionario chino. Zhang Hongyu, funcionario del Ministerio de Agricultura, afirmó que en los últimos años, China a adoptado una política orientada a promover el libre comercio de productos agrícolas en los mercados domésticos.

Todos los productos agrícolas, con excepción de los granos, están permitidos para ser comercializados libremente, aseguró Zhang. El gobierno ha decidido impulsar menores controles en el mercado y precios de los granos, lo que ayudará al establecimiento del libre mercado. Según las palabras de Zhang, China, luego de ingresar en la OMC, importará más trigo, maíz, arroz, soja, algodón y otras oleaginosas, en vista de su mayor cotización en el mercado interno.

La entrada en la OMC provocará dos profundos cambios en la política agrícola china. Por un lado, un mayor número de empresas privadas se unirá al negocio agrícola, fundamentalmente en la parte de comercio y distribución. Y por el otro, habría cambios en los patrones de distribución de la producción, ya que las exportaciones de la región central y norte sería utilizada para cubrir la demanda del oeste, y una parte de la demanda del sudeste sería satisfecha a través de importaciones
Rofex

El mercado de granos continúa deprimido con precios mínimos respecto a los históricos y con una nueva caída en los días 10 y 11 de mayo, esta vez, relacionada al informe de oferta y demanda mundial del USDA del mes de mayo. El citado informe advierte en una nota inicial que se presentan en este mes como todos los años las primeras estimaciones y precios para la temporada 2001/02. También incluyó la primera estimación de los EEUU para 2002 de ganadería, producción, oferta, utilización y precios y de 2001/02 para productos de la lechería.

Las proyecciones fueron realizadas en base a análisis económicos, clima normal, tendencias y opiniones. Por causa del atraso en la siembra de los cultivos de primavera en el Hemisferio Norte y por lo anticipado para el Hemisferio Sur dichos pronósticos son muy preliminares y sujetos a grandes variaciones que pueden ocurrir en función del clima, de los factores económicos y de los cambios en las políticas. Se utilizó el pronostico climático del NASS para el trigo de invierno y los pronósticos de siembra del 30/03 para las áreas plantadas. Los rindes y las áreas sin cosechar fueron estimadas acorde con los datos esperados para cada cultivo.

Los cambios dificultan evaluar la escasez

El informe de USDA incorporó una importante revisión en las estimaciones de China incluyendo fuertes modificaciones en el consumo doméstico y en las existencias iniciales y finales de trigo, arroz, maíz y granos forrajeros. Las mismas proceden de nuevas informaciones sobre China incluyendo el primer Censo Agrícola, declaraciones oficiales y la evidencia de que los precios y el comercio reflejaban la necesidad de una revisión de los stock más acorde con el real balance de oferta y demanda de ese país. La revisión comprendió modificación de las cifras desde 1980/81 para el trigo y desde 1978/79 para el maíz. Los datos fueron publicados en el informe desde 1991/92 a la proyección de 2001/02 para el trigo, arroz, maíz y granos forrajeros. La magnitud de la variación cambió los stock finales, en millones de toneladas, en el orden de 35 para trigo, 70 para el arroz, 50 para el maíz y 55 para los granos forrajeros. Esto llevó la relación stock/ utilización de China de 2000/01 de 12% a 48% en trigo, de 14,6% a 70% en arroz, de 26,7% a 67% en maíz y de 24,7 a 61,6% en los granos forrajeros. Por la gran magnitud de los stocks también se modificaron las relaciones mundiales de stock/uso pasando, en el mismo año, de 19% a 27% para el trigo, de 15% a 34% para el arroz, de 17,5% a 26% para el maíz y de 16 a 22% para el caso de los granos forrajeros.

Esta variación modificó totalmente las expresiones del balance mundial, que ahora requieren de otra precisión para conocer el grado de estrechez o de abundancia. Por ejemplo, la FAO consideraba una situación comprometida cuando la relación stock/uso era de 20%, crítica de 17% y de emergencia un 14%. A partir de los nuevos datos y si las estimaciones de las otra instituciones internacionales adoptan estos indicadores habrá una profunda revisión del análisis fundamental como determinante del precio. Por ejemplo será necesario saber, cual es el nivel de estrechez un 25%?. Afirmando estas deducciones, el propio informe señala la necesidad de recalcular las relaciones históricas y someter los modelos predictivos a un profundo reajuste.

Sin bien las estimaciones del USDA sobre China eran consideradas bajas las correcciones parecen más acordes con la política alimentaria de ese país, que prefiere mantener grandes stocks de seguridad contra eventuales catástrofes, fallas de cosechas, desequilibrios regionales y otras contingencias que podrían obligar a recurrir a fuertes importaciones. La gran duda se origina en saber cuanto de ese volumen puede ser destinado al mercado comercial. El USDA supone que un 20% de las estimaciones de oferta a nivel de establecimientos agrícolas pueden entrar al mercado como respuesta a las fluctuaciones de precios.

En síntesis, esto ha generado una gran incertidumbre en el mercado y probablemente China adopte un criterio más comercial similar al de los países de la OMC abandonando su política de grandes stock que habían permanecido estratégicamente ocultos. Su escasa participación en el comercio sería cambiada con su ingreso a la OMC. Una prueba de ello es su actitud ante las importaciones de los granos oleaginosos que ha convulsionado este mercado. Cambió la situación en China o cambió en el mundo?, como afectará los precios?. Por ahora dichos temas permanecerían en el interrogante.
INTA – Area Est. Económicos y Sociales – Pergamino

CAMPAÑA AGRICOLA 2000/01

COSECHA GRUESA

La superficie implantada con soja en la campaña 2000/01, superior a las 10.400.000 hectáreas, permite confirmar que dicha área sembrada es la mayor en la historia agrícola argentina para esta oleaginosa. La cobertura supera en 18,4 puntos porcentuales a lo verificado el año pasado, que fueron 8.790.000 hectáreas.

Las razones principales para la concreción del área mencionada, deben buscarse en el buen precio de la misma en el mercado de granos ? al inicio de la campaña -, y en las buenas condiciones climáticas verificadas en el proceso productivo.

Esta importante superficie dedicada al cultivo permitirá ubicar el volumen a cosechar superior a las 25,85 millones de toneladas, lo que sigue constituyendo el récord nacional en la producción de la oleaginosa.

Es de importancia considerar la evolución climática que sobrelleve el cultivo hasta el final del ciclo a la fecha se recolectó el 71 % del área, ya que la persistencia de las condiciones húmedas que se verifican en la actualidad podrían traer aparejadas la existencia de enfermedades y plagas que ocasionen el deterioro de algunos cultivos con la consiguiente pérdida de productividad unitaria y por ende una menor producción final.

El girasol es el cultivo de cosecha gruesa que redujo en mayor proporción el área sembrada, producto de la ecuación económica desfavorable que mostraba en la época de implantación. Las estimaciones de cobertura indican un área inferior cercana al 44 % 2.003.000 ha vs. 3.587.000 ha en relación a la anterior campaña.

Los rendimientos que se están obteniendo en este cultivo ya la cosecha prácticamente ha finalizado, indican que la producción se ubicaría cercana a las 3,29 millones de toneladas.

Para el maíz, la baja del área sembrada se estima en 9,5 puntos porcentuales 3330 millones vs. 3680 millones de ha respecto al área anterior. Esta disminución de cobertura tendrá especial incidencia en una menor producción, ubicándose la misma alrededor de las 15,4 millones de toneladas. Dicha producción final se verá muy influenciada por la heterogeneidad derivada del factor climático aún resta cosechar casi el 40 % del área, que permite obtener rendimientos que varían entre 50 qq/ha Córdoba y 80 qq/ha que se están obteniendo en la zona núcleo.

De mejorarse la perspectiva climática, los suelos que en la actualidad presentan excesiva humedad y encharcamientos, permitirán concretar la cosecha del grano en detrimento de la posible utilización forrajera que se prevé en la actualidad para cerca de 400.000 hectáreas afectadas.

Las últimas estimaciones de producción de sorgo granífero, presentan una tendencia de producción inferior al año anterior en 9,3 % 3,04 vs. 3,35 millones de toneladas Esto se deriva de un área cubierta que resulta inferior a la campaña pasada – 13,9 % la cual es compensada por el buen comportamiento climático registrado en las zonas productivas.

El algodón muestra un incremento de área sembrada del 18,8 % en relación al último año, lo que permite pronosticar un importante aumento productivo. Para este año se estima un área cubierta de 410.000 ha. contra las 345 mil sembradas en 1999/00. Como primera proyección de producción resta cosechar la mitad de la superficie, se estima un crecimiento del 1,4 %, totalizando alrededor de 423 mil toneladas.
SAGPyA – Argentina

CAMPAÑA 1999/2000

Con relación a la campaña agrícola 1999/2000, la producción total de granos, conjuntamente con la del poroto seco y el algodón ascendería a las 64,9 millones de toneladas, un 7,6 % mayor a la del período precedente en la que se lograron 60,3 millones de toneladas – y la segunda más alta en el historial agrícola nacional, después de la campaña récord nacional 1997/98.

El incremento se sustenta principalmente en los aumentos productivos del trigo, maíz, sorgo, maní y en los cereales menores, compensando las mermas estimadas en los volúmenes de girasol, arroz, poroto seco y algodón.

Con relación a la producción de trigo, el análisis del ingreso de grano al circuito comercial, como también las ventas y embarques concretados indica un volumen de cosecha de 15,3 millones de toneladas.

La producción de maíz, se eleva a 16,8 millones de toneladas, al confirmarse los rendimientos previstos y una mayor superficie cosechada.

La finalización de la cosecha de soja y el ingreso verificado al circuito comercial, permiten ubicar el volumen producido alrededor de 20,2 millones de toneladas . Esta producción se logró pese a ciertas dificultades climáticas acaecidas en determinadas zonas durante su ciclo. El rendimiento promedio nacional ubicado en 23.4 qq/ha se basa en las productividades físicas unitarias logradas en Córdoba y el oeste de Buenos Aires, que compensan la baja registrada en Santa Fe y otras provincias de menor producción.

Esta producción se apoya en una expansión de la superficie sembrada un 4,5 % mayor a la del ciclo precedente que alcanza a 8,79 millones de hectáreas, la que fue superada en la corriente campaña, estableciéndose como récord nacional.

El crecimiento del área sembrada se verificó no solamente en la región pampeana, sino también en las zonas productoras del noroeste y noreste del país.

La producción de girasol, está cercana a las 6 millones de toneladas, cifra inferior en un 15,5 % a la obtenida en la campaña agrícola anterior 7.100.000 toneladas. La disminución del área implantada y las mermas en los rendimientos, atribuibles en algunos casos al exceso de agua en floración o por déficit hídrico y heladas tardías en otros, determinaron la caída de la producción de esta oleaginosa.

El volumen de sorgo granífero se ha mantenido respecto de la proyección elaborada el mes anterior, previéndose obtener unas 3,35 millones de toneladas. Esta producción revela la obtención de buenos rendimientos, particularmente en la zona oriental de la región pampeana.

Si bien se ha sembrado una menor superficie con poroto seco 293.000 ha contra 431.000 ha, la producción pronosticada disminuiría solamente alrededor de 12 %, proyectándose un volumen de grano de 297 mil toneladas.

La producción de algodón, alcanzaría las 417 mil toneladas, inferior un 32,5 % respecto de la zafra precedente 618.000 toneladas. La disminución del área implantada es la principal causa del menor volumen a obtener en el presente ciclo agrícola.
SAGPyA – Argentina

Las exportaciones de origen agropecuario del primer trimestre del 2001 cayeron en un 3% con respecto al año anterior. Ello se debe a las dificultades que vienen enfrentando las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario MOA, cuyo valor disminuyó 15% en el período, baja que no alcanzó a ser compensada por el aumento de exportaciones de Productos Primarios, las que crecieron 12%.

Es importante anotar que los precios registrados en el período han tenido, en promedio, incrementos tanto en el caso de los productos primarios, 4%, como en el de las MOA, aunque con un modesto 1%. Por lo tanto, es el volumen colocado de MOA que explica la caída anotada. En efecto las exportaciones de MOA cayeron un 16% mientras que las de productos primarios crecieron un 8%.

Los productos que más se destacaron en el período fueron Trigo, con incremento de precios y cantidades 19% y 3% respectivamente y Maíz con mayores cantidades vendidas 64% pero caída de precios 6%.

Con respecto a los productos que mostraron descensos sobresalen Aceite de Soja con caída en precios y volumen 22% en ambos casos, Aceite de Girasol 30% en cantidad y 6% en precios y Carne Bovina 28% en cantidades y 6% en precios.

En el caso de la soja, la explicación es simplemente un tema de stocks. En efecto, si bien la cosecha del 2000 fue récord, se molieron 1 millón de toneladas menos que el año anterior, debido a que se exportaron 4 millones de toneladas en grano en comunicados anteriores anotábamos la tendencia de China a producir el aceite y comprar sólo granos. Así, las existencias se agotaron y, por primera vez en mucho tiempo el año comenzó sin existencias y recién en abril la nueva cosecha que marcará un nuevo récord comenzó a entrar a molienda.

En aceite de girasol, por su parte, la menor exportación refleja la importante caída en la cosecha 1999/2000, la que se acentuará este año, en que se estima será un 45% inferior. Las dificultades de colocación de los aceites y las caídas del precio internacional reflejan en buena medida el impacto de las políticas proteccionistas, ya sea a la producción primaria, como el caso de los Estados Unidos, o a la elaboración local, como es el caso de China, que modificó sus aranceles para facilitar la compra del grano y encarecer la de productos elaborados. Una nueva dificultad se ha agregado a las exportaciones: Indonesia, que era un comprador importante de harinas oleaginosas, acaba de establecer la prohibición de importar alimentos para animales entre otros productos- provenientes de la Unión Europea, Uruguay, Perú, Brasil y la Argentina a raíz de los brotes de fiebre aftosa.

En cuanto a las carnes vacunas, fueron seriamente afectadas por la crisis de aftosa. En marzo se reimplantaron las suspensiones de importación de Canadá y los EEUU, que se habían levantado temporariamente. También en marzo se agregó la prohibición de importar de la Unión Europea. Del total de productos cárnicos, los afectados por la cuestión de la aftosa son las carnes frescas y los cortes Hilton, pero otros productos también caen por una situación de desconfianza general.

Como resultado de este desempeño continúa la tendencia a la baja de la participación de las exportaciones agroalimentarias en el total de las exportaciones del país, que fue de 61%, 52% y 49% para el primer trimestre de 1999, 2000 y 2001 respectivamente.

Destinos de las exportaciones agroalimentarias

En el primer trimestre del año los destinos tradicionales, Unión Europea y el MERCOSUR, bajaron su participación al 47% en el primer trimestre de 2000 fue del 50%, en tanto el Sudeste de Asia y Medio Oriente se consolidan como importantes compradores de productos argentinos. El sudeste de Asia agrupando China, Corea, Japón y bloque ASEAN pasó del 7% al 8%, y Medio Oriente del 5% al 11%, comparando ambos trimestres. Con este resultado Medio Oriente se ubicó tercero desplazando al NAFTA que retrocedió del 12% al 10% del total en el primer trimestre de 2000 y 2001 respectivamente.

En síntesis, a pesar de las promesas del NAFTA, no se notan cambios y la reciente noticia sobre las exportaciones de miel a los Estados Unidos, abren un gran interrogante para el sector alimentos. La crisis de la aftosa indica, una vez más, la necesidad de trabajar con transparencia ya que afecta, no sólo al sector cárnico sino también a toda la producción primaria. Cuando se trata de poner barreras, todo vale.
IICA – Argentina